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martes, 20 de abril de 2010
Cuentame un cuento…
En un lejano lugar del medio oriente vivía un anciano rabí, todas las noches rezaba a dios, pidiendo todas y cada una de las cosas que este necesitaba en su diario vivir, a pesar de que en su diario vivir seguía fielmente las enseñanzas que su santa fe así le dictaba como todo ser humano del mundo cometía errores de los cuales ya sea de manera conciente o inconciente pasaba por alto, cerca de este lugar existía un hombre distinto al anciano rabí lleno de prejuicios contra los demás, arrogante, ladrón y se mofaba de provenir de una noble estirpe y este al contrario de aquel hombre que perseguía una vida de santidad se dejaba arrastrar por una vida desenfrenada peor aun se mofaba diciendo que dios no existía, por un azar del destino la vida de ambos llegó a su fin cuando así lo dicto dios. El primero, el hombre santo que había seguido una vida como dictaba la ley empezó a sentirse merecedor de la gloria que la santa fe que profesaba desde que se encontraba en el vientre de su madre, sin embargo empezó a juzgar antes de morir al hombre que no seguía ni un solo tipo de fe, peor aun empezó a ser alarde de que aquel iría al infierno por sus malas acciones que había realizado en esta vida, por el contrario el otro hombre sintiéndose un simple mundano que se dejo arrastrar por los vicios de esta vida y jamás oyó consejos mas que los de su propia conciencia empezó a experimentar un cambio minutos antes de partir de este mundo, entonces empezó a rezar no con la mente sino con el corazón como si este hablara por el ante dios, empezó a rogar por la misericordia del todopoderoso. Cuando llego la hora de partir ambos se encontraban en el mismo lugar.

