Alí nacido en el seno de una familia humilde, criado entre miserias y pobrezas, conoció a su mejor amigo Mustafá el cual por el contrario creció en una familia prodiga y rica, la mayor parte de su vida transcurrió entre alegrías, discusiones mas su amistad siempre fue como el acero templado tan fuerte y poderosa, tiempo después ambos se marcharon por senderos distintos; mientras Alí se enlisto a las ordenes del ejercito real, Mustafá sirvió a su reino en las arcas reales. Su vida cambio para ambos, tiempo después se reencontraron cuando el reino entro en conflicto entre los hijos de su señor, Alí sirvió al hijo mayor del rey, mientras Mustafá sirvió al hijo menor.
Al finalizar la guerra el vencedor fue el señor de Alí, mientras los sirvientes del otro heredero fueron condenados a la horca, al saber Alí la suerte que corría su amigo, pidió a su señor piedad para su amigo prisionero, este no accedió y Mustafá fue condenado a la horca. Alí guardo duelo por su amigo durante largo tiempo, hasta que un mensajero toco a su puerta dando una maravillosa noticia, las palabras del mensajero fueron, -Oh Alí alégrate tu amigo no ha muerto, pues habita en tu corazón.
Puede que la vida sea pasajera y nuestras preocupaciones sean simplezas ante la verdadera complejidad de nuestra existencia misma, entonces porque preocuparse ante vanidades de una vida, albergar en nuestra alma preocupaciones que afectan nuestro ego son una pérdida de tiempo, la verdadera amistad se guarda en el corazón y se disfruta aun después de que estas hayan partido.
Juan Pablo Contreras Rodriguez


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