sábado, 6 de marzo de 2010

Obediencia y Rebelion.

Había una vez en la deliciosa República un chico llamado Marcos, desde la tierna edad le inculcaron una sola religión, la obediencia a sus gobernantes y sus padres. Llegada la revolución por mera curiosidad entro a las fuerzas armadas revolucionarias, sin olvidar sus principios, solo al terminar la revolución se dio cuenta de que había que olvidar ciertos principios antes los cuales no estaba de acuerdo y por el simple hecho de no obedecer lo mandaron fusilar.
Tiempo atrás escuche una frase, que me pareció interesante, la cual reza- “Es preferible morir de pie, que vivir una vida arrodillado”, si existe algo que atenta contra las bases de aquello lo cual somos es preferible renunciar dicha idea y volver a nosotros mismos.

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